Foto: Búsqueda en Google
Descubrí a Arde Bogotá hace aproximadamente tres años, en el carro con mi hermano. Él iba conduciendo y me preguntó si los conocía. Le dije que no.
Empezó a cantar una de sus canciones y dije wooow esta interesante, pero que se me quedó guardada de alguna forma. Lo único que recuerdo con claridad es que me llamó la atención el nombre de la banda: Arde Bogotá… la capital de mi país convertida en sonido.
Años después, ya viviendo en Barcelona, escuché una canción tal vez en una cafeteria. Había algo en esa voz, en la energía, que me resultaba familiar. Por curiosidad los busqué en una plataforma de música… y ahí estaban. Eran ellos.
Los mismos que mi hermano había puesto en aquel carro tres años atrás.
Desde ese momento me enganché por completo.
La voz del vocalista tiene algo que no se explica fácilmente. Y cada canción parecía encajar con algo distinto de mi vida en ese momento. Los escuché entrenando, caminando, en el metro, en el tren… incluso en algunos viajes en avión. Se volvieron una especie de banda sonora silenciosa de mi rutina.
Creo que a veces la vida te pone música en el camino sin que lo pidas, pero que necesitas.
Arde Bogotá, de alguna manera, también le hace honor a mi ciudad.
Si no los han escuchado, háganlo. Cierren los ojos, pónganlos en volumen alto y déjense llevar por ese sonido que tiene algo de calle, de emoción y de verdad.
Abrazos siempre,
Att: Yo 🙂